Los jugadores se colocan en el espacio / en el escenario en una formación con forma de rombo (todos mirando al público). Según el número de jugadores, p. ej.:
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* * * (para 5 jugadores)
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* * (para 8 jugadores)
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Ahora los jugadores hacen cualquier movimiento, y de forma sincronizada. Esto funciona según el "principio del banco de pájaros": guía siempre quien "tiene la nariz delante", es decir, aquel jugador que, en la dirección actual de la mirada, no tiene a ningún otro jugador delante. Todos los demás jugadores copian los movimientos del líder en ese momento. Mediante el cambio de la dirección de la mirada se cede el papel de guía. Este cambio debe ser, para el público, lo más limpio e imperceptible posible. La actuación termina cuando, para el público, "parece un final" (con aplausos).
Consejo: no hacer movimientos demasiado rápidos, sino expresivos.
Variantes:
- Añadir sonidos (el líder marca sonidos/ruidos/palabras/etc.)
- Hacer sonar música durante el ejercicio (inspira a movimientos acordes)
- Con grupos grandes: o se forman grupos de cuatro y se les hace actuar uno tras otro, y el resto hace de público. O se empieza con una gran formación conjunta con todos los jugadores y se va dividiendo durante el ejercicio la(s) formación(es) por la mitad, de modo que surgen subformaciones más pequeñas y separadas (así también les toca a los que antes estaban en el interior de la formación).
Sentido del ejercicio: guiar y seguir, prestar atención unos a otros (grupo), aprender el principio básico para la coreografía improvisada.
Observación adicional: en este ejercicio es interesante que mujeres y hombres, al guiar, a menudo caen sin querer en movimientos "típicos de género", incluso aunque por lo demás no se identifiquen en absoluto con tales clichés de rol.