El Rey 1
Un jugador es el Rey. Se sienta en una silla (trono) y dice qué sentimiento quiere ver representado por los compañeros. Éstos se adelantan uno a uno. Intentan representar ese sentimiento, o más bien sentirlo de verdad y suscitarlo. Si ese sentimiento se desencadena (también) en el Rey, el jugador correspondiente lo releva. Si el jugador no desencadena nada en el Rey, éste dice: "¡Fuera de aquí!" o algo similar, y el siguiente jugador puede intentarlo.
El Rey 2
El jugador que interpreta al Rey se sienta en una silla (trono) y se inventa un personaje que quiere representar, sin comunicárselo a sus compañeros. El objetivo de los demás jugadores es ahora adelantarse uno a uno hacia el Rey, ofrecerle algo, llevarle algo o preguntarle algo, etc., y de ese modo ser aceptados por él, de modo que puedan entrar en su palacio. Si al Rey no le gusta cómo y qué se le ofrece, o lo rápido y cerca que alguien se le acerca, rechaza al compañero. Entonces puede intentarlo otra persona. Tanto los jugadores ya rechazados como los aceptados pueden intentarlo otra vez con una oferta distinta para entrar (o volver a entrar) al palacio; cada uno tiene, por tanto, varios intentos a su disposición.
Sentido del ejercicio
Este ejercicio trabaja la implicación emocional, el coraje de mostrarse vulnerable ante los demás y, en la segunda variante, la capacidad de leer rápidamente el estatus y las expectativas de un compañero de juego sin que estén verbalizadas.