Un juego para tres jugadores. Un jugador es el terapeuta, los otros dos jugadores son la pareja a terapiar. El primer cónyuge es enviado fuera.
El público elige un animal para el cónyuge enviado fuera. El primer cónyuge vuelve a entrar y el segundo cónyuge es enviado fuera. Ahora el público elige un animal para el segundo cónyuge.
En la terapia de pareja, los dos cónyuges tienen ahora que adivinar su propio animal y sus rasgos de carácter. Como el otro miembro de la pareja y el terapeuta conocen el animal, pueden y deben dar pistas escondidas.
El juego de adivinanzas se resuelve cuando la pareja se reconcilia diciendo el nombre cariñoso (en forma del animal) que el cónyuge utiliza. P. ej. mi abejita, mi camellito…
Variante: No se conoce el animal del otro, sino que se sabe el propio animal. Se asumen desde el principio sus rasgos de carácter y se tiene la tarea de adivinar el animal de la pareja y de encontrar un apropiado nombre cariñoso. Esta variante es una forma lúdica del ejercicio El animal interior.
Consejos e indicaciones
- En la variante, el peso recae más en la representación o expresión del personaje (propio) interpretado.
- Es importante no ser demasiado obvio en la representación del animal.
- La cuestión es si la figura animal tiene necesariamente que adivinarse o si, para evitar una escena charlatana demasiado larga, en algún momento se pronuncia un animal (en forma del nombre cariñoso), aunque se haya adivinado de manera errónea o imprecisa.
- No deberían tener que adivinarse denominaciones especiales de animal, p. ej., no el tigre de Bengala o el ratón saltarín del desierto. Por tanto, como propuesta, se deberían pedir denominaciones genéricas de animales (categorías) habituales, p. ej. animales típicos que aparecen en un zoo.
- Las figuras son y siguen siendo personas, pero con cualidades y comportamientos "animales". Si, p. ej., el "caracol" se arrastra por el suelo, eso debe suceder por una intención humana, p. ej., porque alguien está buscando sus lentillas.
Véase también un ejercicio adecuado: El animal interior