El banco del parque es la prueba definitiva para todo improvisador. Aquí chocan dos mundos: la pura apertura de quien está sentado y la fuerza creativa del recién llegado. Se trata de la regla de oro del teatro de improvisación: "Sí, y...". Quien rechace la realidad del otro o intente mantener el control, pierde.
El escenario: El lienzo en blanco
En el escenario, unas sillas representan nuestro banco del parque. Un jugador ya está sentado. Es una página en blanco, sin personaje, sin historia y sin objetivo. Es un maravilloso estado de total irresponsabilidad. Simplemente espera a que el destino entre en escena en forma de compañero.
La regla de oro: ¡No seas bueno, estate preparado! No intentes ser original ni listo. Si estás pensando, estás bloqueado. En su lugar, deja que tu compañero tome el control.
Cómo se juega: Dos caminos hacia la escena
Podéis decidir si preferís sumergiros en personajes o tener una dura batalla de desplazamiento. En ambos casos: Dad a vuestro compañero una identidad.
Variante A: La trampa de identidad
Un segundo jugador entra en escena. Solo él sabe quién es y, más importante aún, quién representa para él la persona del banco.
- El momento de la proyección: El recién llegado debe "reconocer" al sentado. ¿Es su antiguo amor, el cura que arruinó su boda o un dios en persona? La decisión no debería depender de ti, sino de tu compañero de escena.
- Aceptar sin resistencia: El sentado debe aceptar la identidad asignada como un regalo. Si tu compañero se arrodilla ante ti, ¡no seas modesto, sé un dios! Acepta el estatus que te imponen. Quien se resiste, mata la escena. El juego termina cuando los roles están claros o alguien abandona la escena.
Variante B: El desahucio (La lucha por el espacio)
Aquí la cosa se pone competitiva. Un jugador está sentado y hasta otros dos intentan, por turnos, hacerle levantarse usando todos los recursos actorales.
- Ofertas morales: Si cruzas el escenario remando como un náufrago, eso es una oferta. El sentado puede ayudar o mirar sin piedad. Si se queda sentado, simplemente está interpretando a un psicópata o a alguien paralizado por el miedo. ¡Eso es gran teatro!
- La fuerza mayor: Si un compañero llega con una excavadora imaginaria, el sentado debe ceder. A menos que encuentre una justificación que suba la apuesta, por ejemplo encadenándose al banco como activista.
- El relevo: Si un intento falla, pasa el siguiente jugador. Fracasar es maravilloso, siempre que lo hagas con orgullo y dejes espacio para una historia completamente nueva.
Consejos del entrenador: Deja de intentar brillar
- Sé concreto: Cuanto más clara sea la afirmación, más fácil podrá reaccionar tu compañero.
- El lenguaje corporal es estatus: Un sentado que se expande cuenta una historia diferente a uno que se aferra tímidamente al borde.
- Juega la reacción, no la idea: Déjate guiar por la emoción en lugar de por una trama ingeniosa.
- Cede el control: Un buen improvisador es como alguien que sujeta la mano de su compañero en la oscuridad. Cuando se vuelve aburrido, suele ser porque intentas ser lógico o eficiente.
El objetivo: Mantente en el personaje, acepta cada oferta y dale caña. ¡No estés seguro, simplemente estate ahí!